miércoles, 1 de marzo de 2017

LA PULSIÓN DE CLOTILDA BOWLS EN LA COLA DEL CARREFOUR.



Ven, acércate,

Que tengo esta pulsión,

Tan por tu olor a varón,

Que se me va la cabecita,

Con los ojos en blanco,

Hacia tu pantalón.



Te quiero ahí quietecito,

Con ese aliento tan cerca,

De mi convulsión,

Por poner tu boca

Patas arriba

Y que bajes braga

Y subas directo,

Al maldito centro de mi corazón,

Que sólo bombea,

Por tus ojos de inquisidor,

Tu compra de productos congelados

Y tu bonito y repentino hinchazón.



Ven que te muerda,

La loosa legolosa

De tu labio inferior,

Y que haga con él poesía

Con versos en rima

Y sudor.



Toquémonos sólo la puntita,

De esta dulce pulsión

Por tus nalgas hercúleas,

Como dos gajos perfectos,

De melocotón.



Toma mi mano,

Yo pago el taxi,

Y la pensión,

Pero sácame de dentro,

Esta pulsión tan freudiana

 ligada a mis bragas

y enlazada a lo que escondes en tu mirada,

 de violador.


INCONMENSURABLES CAGADAS


Como fue cagar yo solita

Una entrevista de trabajo,

O hablar demasiado

O el tópico clásico,

De haberte amado,

Que fue algo así como decir,

Colacado de Bilbado

Y bocadill de xamó i ques

En una misma frase

Y quedarse tan pancho.



Llorar a veces tanto,

Arruinarme pidiendo al just-eat,

o haber tenido tantos gramos de TDA

En la universidad,

O aquellos puntos suspensivos,

Jóvenes y lozanos,



Cagadas como la conjuntivitis crónica

De no dejar morir a los muertos

O explotar como una loca

Y soltar sífilis con pus

Por la boca

Cuando en realidad eso mismo,

Ni me importa.



No haber acabado canto,

Ni danza, ni tenis,

Ni natación,

Ni el puto inglés

Que ahora nos tiene a todos pillados,

Dejarme la mitad de los libros

A veinte páginas exactas de acabar,

Como si tuviera un puto TOC

O algo.



¡O ese furor uterino!

Bueno, eso no,

Eso me parece bien donde está,

En el fondo es un bonico

y me hace pasar buenos ratos.

Ser un desastre diagnosticado,

limpiar lo justo y necesario

esperar a mear sangre para ir al médico,

O dejarlo todo a mitad

Y ser tan fan del sofá y el CSI

Como ruido de fondo

En mis domingos perpetuados.



Reírme de lo importante

Y focalizar toda la mierda

En meros objetos caducados,

Seguir mi instinto,

Hablar alto,

Hacer chistes sobre el cáncer a la ligera,

Sin pensar en los posibles afectados

O la pereza burocrática

Que me da cada vez que veo un papel

Y tengo que rellenarlo con mis datos.

Algunos vicios de pago,

Estar cuando toca de brazos cruzados,

Lanzar los dardos,

No comer ni verduras ni pescado.



Ser aspirante a Gran Lebowski,

Deseando poder ir siempre En pijama

Y trabajar desde casa.

Bueno, y eso en realidad,

Tampoco lo cambio,



En fin, creo que voy a parar,

Porque como siempre,

Me he liado a hablar sin parar

Y de verdad que ya paro,

Os juro que ya está,

Ni una palabra más.

Paro ya.

Y ya está.

Ya he acabado.

FETICHES ESCATOLÓGICOS


Hurgarse la roña de entre los pies,
Oler tus pedos propios como si fueran gourmet,
El olor a pies,
En el punto justo,
En el que no huela a cadáver de anteayer
Macerado con perro muerto y mojao’
Y pescado en mal estado y ácido de El Corte Inglés.

Dejarme la cera de los oídos a lo Shrek
Y luego sacarla toda con el bastoncillo
Joder, eso es casi como el sexo consentido,
Os lo digo.

Sacarme un moco con costra
Y dos metros de moco blando detrás,
Quitarle las legañas al perro,
Explotar un grano asentado,
Sacar la mierda de un poro,
Desenquistar los pelos de cualquier parte
Y el olor a axila,
De uno… o dos días,
Que a mí de verdad,
Es algo que me excita.

Quitar los pelos de un mes
De la pila,
Pero ojo,
De la mía.
Dejarme costra
En el agujero del pendiente
Y a la semana
Poner el lóbulo
Entre el índice y el pulgar,
Y masturbar la herida
Hasta que sangre
Y vuelta a empezar.

Usar el hilo dental después de un mes,
Ver lo que sale
Y pararme luego a oler,
Quitarme esa caspa rara e incrustada
De detrás de la oreja,
Quitarme la caquita de las uñas,
Dejar que  la mierda me coma
Y luego limpiarlo todo de una sentada
Y fumarme un cigarro mientras admiro
Mi heroica hazaña.

Y por último,
Una muy asquerosa:
Olerme el ombligo
Después de haberlo penetradoOG
Con el índice
Y mi corazón rotito.

LITERATURA CLÁSICA ESPAÑOLA QUE NO PASA DE MODA


    Dicen que las modas son efímeras, pero como se confirma históricamente, los clásicos son la única lectura inmune a la acción corrosiva del tiempo en cuanto a modas se refiere. Es y ha sido una literatura básica para poder crear lo nuevo: géneros, voces, incluso, nuevos tipos de pensamiento.

    Del mismo modo, la literatura española cuenta con un gran elenco de obras clave que corroboran su resistencia a las tendencias.

    Cronológicamente hablando, no se puede prescindir de la épica historia del valiente héroe nacional de la Edad Media que recuperó España entera con Tizona y Colada bajo el seudónimo de El Cid el campeador.

    Por otra parte, La Celestina, una comedia humanista repleta de erotismo, envidia y egoísmo que marcó un antes y un después en la literatura medieval.

     No se puede dejar atrás El lazarillo, obra que recoge un reflejo social tan español del siglo XVI que acabó creando un género único y nacional, la novela picaresca.

    Cómo no, en esta escueta lista es imprescindible El Quijote, obra considerada la primera novela siglos antes de la constatación de dicho género con el loco más cuerdo y entrañable de la historia.

    Aunque faltan muchos títulos en la lista, se podría concluir, viajando más adelante en el tiempo, con la obra de Clarín La Regenta, característica por su análisis quirúrgico de la ciudad de Vetusta tanto cartográfico como político social de la época plagada de erotismo reprimido, engaños, convenciones sociales y revoluciones.

    Llévate a casa los mejores clásicos inmutables de España.




(Artículo examen para lowpost. Condiciones: tono impersonal y máximo 250 palabras)